Deja que los demás te vean

¿Importa realmente lo que los demás opinan de nosotros?

La alegría de ser tú mismo

Deja que los demás te vean. ¿Podrías atreverte a ser descubierto? ¿Podrías mostrar tus miedos, inseguridades, tu vergüenza, tu dolor? ¿Podrías mostrar tu alegría, tu amor? ¿Tienes miedo de amar demasiado y que los demás se burlen de ti? ¿Te avergüenzas de tu sensibilidad?

Cuánto valor damos a lo que opinan los demás de nosotros y cuán lejos estamos de nosotros mismos, cuando nos identificamos con las voces ajenas. Ellas no pueden definirnos, no pueden decirnos quiénes somos, pues cada cual ve el mundo con sus propios ojos. Miles de personas, miles de mundos distintos.
Por lo tanto… ¿puedes simplemente limitarte a ser tú mismo?

“La verdad os hará libres”, dijo Jesús. ¿Cuál verdad? ¿La de los textos sagrados? ¿La de los dogmas? ¿No será que quizá se refería a la verdad que se esconde en lo más profundo de tu ser?.

Muchas personas quizá se sientan ofendidas con tu manera de ser, quizá no encajes, quizá se alejen o quizá se queden. ¿Quién sabe?. Hasta tu propia familia podría dejarte. ¿Estás dispuesto a eso en nombre de la verdad?. No podemos controlar lo que los demás ven de nosotros, pero sí podemos elegir conscientemente ser nosotros mismos y poner en primer lugar la verdad. Cuando hacemos esto, el momento presente se revela por sí solo. Cuando nos dejamos ser, al mismo tiempo dejamos a la vida ser y esto nos ancla instantáneamente en el aquí y ahora.