Mi historia personal

Un día, cuando tenía 24 años, estaba sentado solo en el sillón de mi casa. Simplemente estaba descansando, en silencio, en esos momentos en los que no pensás en nada y dispones a relajarte. Y sin motivo alguno o razón aparente, comencé a observar mis manos y a moverlas detenidamente con cierta curiosidad, como un niño que ve algo por primera vez y entonces surgió en mí una pregunta: ¿Qué soy? Me di cuenta de que nunca me había preguntado quién era o qué era la vida, y cuando sucedió esto, comencé a mirar todo lo que me rodeaba de una manera absolutamente diferente, como nunca antes había mirado. Lleno de asombro me levanté y fui a mirarme al espejo. Observé el rostro, las facciones, el pelo, y luego me quedé viéndome fijamente a los ojos, y de repente vino la pregunta nuevamente y de una manera mucho más intensa que antes. ¿Qué soy?¿Quién era?

Aparecían pensamientos esporádicos diciéndome que me estaba volviendo loco pero la experiencia era tan intensa y sentía tanta curiosidad que simplemente los ignoraba y seguía profundizando. Empecé a percibir algo que no venía de la mente, no era una emoción, era como una quietud y una paz donde simplemente Yo no estaba. Mi historia, mi personalidad, simplemente habían desaparecido. Era como si algo en mí se hubiera detenido, como si no buscara nada más.

Comencé a caminar y salí hacia la calle, observaba las plantas, los árboles, los pájaros, una persona que pasó caminando, los autos, y mire hacia arriba , hacia el cielo donde ya se podían observar algunas estrellas y me quedé muy impresionado. Actualmente me sigue pasando que cada dos por tres miro hacia arriba, hacia el cielo, me recuerda mucho a ese momento y me asombra ver la magnitud del firmamento. Este asombro hace que mi mente se aquiete. Si tenía que ser absolutamente sincero conmigo mismo, no sabía qué era lo que veía. No era que estaba viendo algo distinto a lo que veía siempre, simplemente lo estaba viendo desde otro lugar, desde otra perspectiva.

Como dije anteriormente, la mente y mis pensamientos, estaban absolutamente aquietados y esto hacía que estuviera absolutamente inmerso en el momento presente y sentía una presencia, una calma y asombro, que venían desde un lugar interno muy profundo, no era una emoción, ni un estado, no podría definirlo así , era algo distinto a eso. Si pudiera intentar ponerlo en palabras podría decir que era como un silencio y una quietud. Los pensamientos aparecían, las emociones también, pero era como si no pudieran absorber mi atención, simplemente iban y venían y algo en mi los observaba. No tenía ni idea de lo que era la meditación, ni nada de eso. Es más, era una persona muy escéptica, y veía la espiritualidad como algo muy aburrido, y como una necesidad básica que tenía el ser humano para evadirse de la realidad o como alguna forma de consolarse ante las incertidumbres de la vida.

Todo esto duró quizá media hora, no recuerdo muy bien y luego me enteré que a esta experiencia en el zen, le dan el nombre de Satori, es como un atisbo de la iluminación. Y luego volví a la normalidad por así decirlo, no fue un despertar permanente pero de alguna manera caló muy hondo en mí, y nunca más volví a ser el de antes. Esporádicamente esta pregunta volvía a aparecer, y nuevamente experimentaba esa quietud, ese silencio. Me sentía muy desorientado, no sabía bien qué estaba pasando, pero sí sabía que mi manera de ver la vida había cambiado drásticamente.

Entonces tuve la necesidad de comenzar a leer sobre estos temas, y comencé a practicar Yoga en un instituto que estaba muy cerca de la casa en la que estaba viviendo. En un momento dado, me encontré yendo a Yoga todos los días, y hasta había comenzado a pedido de la directora del instituto, a formarme como instructor.

Fui a todos lados, a los Hare Krishna, a practicar Zazen, investigue el Budismo, la Metafísica, las palabras de Jesús y leía todo lo que me encontraba. Luego de dar algunas clases de Yoga y meditación en silencio, comencé a inclinarme más hacia las charlas. Algunas personas comenzaban a preguntarme cuestiones personales, y así se dió que desarrolle esta enseñanza de meditación y desarrollo personal. No quisiera entrar en más detalles de lo que aconteció después, pues es un camino muy largo. Pero sí podría decir que el primer día que conocí lo que yo llamo la verdadera meditación, fue cuando me pregunté qué es la vida. Y de ahí comenzaron a surgir nuevas actividades, entre ellas la Música. Siempre tuve sueños y tenía una tendencia a posponerlos. La meditación me dio la posibilidad de seguirlos, de conectarme conmigo mismo y de confiar en lo que siento, sabiendo que esos deseos y sueños son las maneras por las cuales el espíritu se manifiesta. Deje a un lado la mente lógica y racional, y me zambullí directo hacia la intuición.

La crisis existencial, es algo fundamental y absolutamente necesario como parte de este camino de autoconocimiento. Es probable que sientas miedos, cierto vértigo en este no saber, pero adentrarse en este misterio que llamamos vida, puede ser el comienzo de una transformación espiritual y material muy importante.

A decir verdad, no soy un Maestro, ni un instructor, no tengo las respuestas de la vida ni me considero experto en nada. Soy solo una persona que va aprendiendo y que disfruta mucho compartir herramientas y experien-cias que considero pueden serte de utilidad para que tengas una mejor calidad de vida. (Y por qué también, me genera una enorme satisfacción ayudar a los demás a través de la Música y La meditación. Se que estas actividades constituyen mi propósito de vida, porque es lo que más disfruto hacer).

Las personas transmitimos lo que somos, no lo que decimos.

Un cálido abrazo

Te invito a conocer mi música